Viejaguardia Ricardo E Buitrago

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Mi historia en Abbott. – Ricardo E Buitrago.

 

No sé ni cómo comenzar a escribir de Abbott, el solo hecho de hacerlo me llena de nostalgia y tristeza por la ausencia del viejo Jairo. Trataré de hacer un recuento de lo ha sido para mi, lo que suelo llamar, la sala de mi casa: “Abbott & Costello”.

 

Comencé a ir a Abbott en 1987, no era muy frecuente visitante, pero su ambiente me atraía, la música y sobre todo la calidad de Jairo como anfitrión. En esa época, la barra y la “cabina de sonido”, compartían el espacio, justo como ahora, pero en el lado opuesto del bar, al entrar uno se encontraba con las dos. La disposición a programar la música solicitada por los clientes siempre ha sido un factor clave en el bar, en aquella época uno se deleitaba viendo la colección vinilos que tenían (y aún tienen) para programar las tandas del DJ (Jean Pierre).

 

Cuando comencé a trabajar (en un banco) me volví más asiduo visitante del bar y recuerdo que Jairo comenzó a llamarme “Gomelo”, seguramente por el cambio de apariencia, obligado por cuestiones laborales. Los viernes y sábados era infaltable en la rumba y ahí fuimos creando el combo de los dinosaurios, la cercanía con Giovanni (primo de los García) hizo que me fuera uniendo más a la familia Abbott.

 

Recordar las rumbas de cumpleaños, las lavadas en cerveza, los “after” en Purpura, daría para un montón de páginas, llenas de gratos momentos con grandes amigos. Pero entre todas, las anécdotas que tengo recuerdo algunas en particular:

 

Un viernes llegué del banco, en corbata, vestido de paño, tres piezas, nada típico para la época en el bar. Por variar, no me ubiqué tras la barra y me quedé viendo los videos, en aquellos años los peluqueros del pasaje Bolívar (el egipcio y su combo) frecuentaban el bar. Seguramente por mi vestimenta creyeron que podrían intimidarme y quedarse con mi cerveza, mala cosa, cuando intentaron pasarse de la raya, se estrellaron con Jairo, quien (gracias a Dios) salió en mi defensa, diciéndoles que yo era de la familia, luego me dijo “Gomelo, no de papaya”.

 

Varias veces nos quedamos, después de cerrar el bar, con Lucho, Jairo, Yenly, Edgar, Betty y el resto de la familia, y mientras se hacía caja, nos tomábamos las últimas cervezas de la noche. También en alguna época, llevé el ponqué para el cumpleaños del bar y lo repartíamos entre la vieja guardia, no siempre salimos sin habernos llenado de la crema del ponqué, por iniciativa de Jairo.

 

Como olvidar los cuidados de Doña Blanquita y Don Luis, “¿Ricardito le pido el taxi?” me decía doña Blanquita, y “con cuidado” me decía Don Luis, eran como esos papás preocupados por sus hijos después de la rumba.

 

A tal punto sería mi afición por el bar, que dos días después de mi cirugía de apéndice, estaba de pie detrás de la barra, ayudando a servir cerveza porque estábamos cortos de personal, Jairo de mesero y yo de barman. También recuerdo el día que llegué al bar y estaba Edgar, Jairo no había llegado y, como era costumbre, pasé detrás de la barra y me serví “un medio”, Edgar me miró sorprendido, no me reconoció y le pareció un tanto abusivo de mi parte el haber hecho eso, después nos pusimos al tanto y no podía darnos menos que risa esa situación.  

 

Con John, el Capi, “Jóse”, Alex, Jean Pierre, Willy, Memo, en fin tantos, éramos la familia Abbott, recuerdo que Jairo mando a hacer las camisetas de los dinosaurios y nos las dio un día en la celebración del cumpleaños del bar. Aún la conservo, casi intacta, y recuerdo la cara de Jairo al “lanzarnos” las camisetas desde la barra.

 

Muchos de mis cumpleaños los celebré en el bar, mis 40 años fueron con todos los juguetes, la decoración, los parceros, la familia, la rumba, la lavada en cerveza. Esta celebración la recuerdo en particular porque hacía tiempo no compartía con Jairo y el combo, también porque fue una de las últimas que celebré en compañía de mi compadre.

 

No me quiero extender más, habría tantas cosas que contar y tantas cosas que extrañar, que el sentimiento no me deja, los mejores años de mi vida los viví en Abbott & Costello, a Jairo y a su familia los llevo en el corazón, gracias por cada momento vivido.

 

Like a spiral on the wind
I can hear it screamin’ in my mind
Long live rock and roll
Long live rock ‘n’ roll
Long live rock and roll

Rainbow

 

Ricardo Buitrago.

 

1 Comentario

  • XIOMAR LORENA HERRERA

    hola amigo, que buen relato, yo no he podido terminar el mio. lo he corregido tantas veces ya, son tantas cosas por decir. un abrazo.

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